Reflexión sobre la violencia que azotó Cataluña

Antes de empezar con esta pequeña reflexión me gustaría publicar mi postura ante lo ocurrido el 1 de octubre. Condeno la violencia con la que se manejó la situación en Cataluña, el uso de  la fuerza nunca será necesario para impedir una votación en una sociedad democrática.

Una vez dicho esto, creo que es importante parar un momento y reflexionar hacía quién o qué estamos dirigiendo todo el dolor y odio que sentimos por lo que pasó el 1 de octubre. No creo que todo se pueda clasificar en binarios, en buenos y malos. Las multitudes siempre han sido peligrosas, ya que la histeria colectiva puede bloquearnos y no dejarnos pensar con claridad; hace que entremos en un estado automático mental y no miremos las cosas con claridad. 

Por eso creo que es importante parar un momento y reflexionar sobre los verdaderos culpables de esta situación. Al fin y al cabo, la Guardia Civil y la Policía Nacional son el resultado de un sistema que manipula a quienes se unen a las fuerzas del orden. Es muy fácil decir que siempre hay otro camino; que podrían haber elegido otro trabajo. Pero no sabemos la situación individual de cada uno que los ha empujado a tomar ese camino. Deudas, no tener otra alternativa o un patriotismo ciego son algunas de las cosas que pudieron haber animado a alguien a unirse a los cuerpos armados españoles.

Puede que al unirse no contemplaran como una opción aplicar la violencia con gente desarmada e inocente, puede que el sistema de entrenamiento los haya terminado corrompiendo para que acepten órdenes sin cuestionarlas – no creo que durante los entrenamientos los cadetes se sienten a reflexionar sobre métodos pacíficos para llevar a cabo sus obligaciones.

Si esto es así, nos enfrentamos a un problema muy grande que habría que cortarlo de raíz. No estoy diciendo que quien golpea no tiene la culpa, pero cuando ese golpe no se decidió por cuenta propia, sino que se llevó a cabo siguiendo órdenes, ¿hasta que punto podemos culpabilizar a quien realiza la acción si ellos han sido solo las herramientas para llevarla a cabo? Entiendo perfectamente que después del odio con el que trataron a la población catalana la gente no pueda verlos caminar por las calles, y que cuando estás bajo una situación extrema – como la que vivieron los catalanes que salieron a votar pacíficamente – se responda la agresión con agresión; pero cuando la situación se calma, creo que es importante tomarse unos minutos para pensar con la cabeza fría. 

No ganamos nada insultandolos o agrediendolos al verlos pasar a nuestro lado. Hay que recordar que están allí siguiendo órdenes de alguien más, y realmente no sabemos si tienen otra alternativa o no. 

Tenemos un sistema que crea asesinos con tal de proteger los ideales arcaicos de unos cuantos. Un sistema que golpea en lugar de escuchar. Un sistema que vulnerabiliza a sus soldados para que no piensen y actúen de forma automática ante un problema, sin ver a quien tienen enfrente, arrasando con todo lo que se encuentren a su paso. Solo hace falta ver los vídeos del 1 de octubre, la policía y la guardia civil caminaban de forma robótica; entraban a los sitios como si estuvieran desiertos y tuvieran que quitar agresivamente lo que encontraran a su paso. 

Realmente, ¿quien tiene la culpa de todo esto? No podemos culpabilizar del todo a las fichas que solo se mueven por la mano de una persona; ya que quien mueve la ficha es quien dirige la acción. Esa persona, que con la cabeza en frío, decidió utilizar la violencia para impedir la democracia. 

Espero que si Cataluña se independiza, no se olvide tan rápido de lo fácil que es crear una histeria colectiva. Espero que las fuerzas de seguridad se modifiquen, que utilicen otras formas de entrenamiento, que no se envíe a la policía a disolver manifestaciones pacíficas, que la policía no aplique la fuerza ante personas indefensas y desarmadas.

Espero que si Cataluña se independiza se pueda crear una nueva forma de seguridad para el pueblo que no involucre armas, que no se alimente del odio y que no utilice la fuerza para conseguir su objetivo.  

Y espero también, que si esto se logra en Cataluña, España siga su ejemplo y se modifiquen las fuerzas de seguridad actuales. 

 

 

Pasos a seguir en tu primer proyecto como redactor(a) freelance

Decirle a tus padres, abuelos, o básicamente a cualquier persona que haya nacido antes de los 80’s que serás redactor freelance, es como decirles que vivirás una vida a base de pan y café compartiendo habitación con seis personas y cuatro gatos. Es muy probable que les lleve tiempo adaptarse a la idea de que no tendrás un contrato ‘fijo’ (aunque siendo sinceros, hoy en día un contrato indefinido no significa nada). Pero si a eso le sumamos que trabajarás a distancia con una compañía con oficinas en la otra punta del mundo… apocalipsis. 

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Algunos países, como España y Estados Unidos, tienen asociaciones dedicadas a proteger y respaldar a los trabajadores autónomos. Pero incluso con las facilidades que hay para resolver tus dudas laborales, es normal que cuando logras tener tu primer proyecto como redactor freelance estés super emocionado y con mil dudas sobre cómo trabajar. 

Durante el tiempo que he estado trabajando como autónoma, me he dado cuenta de que hay una serie de pasos que tienes que seguir para que el proyecto salga a pedir de boca. Antes de cerrar un trato con cualquier cliente es INDISPENSABLE que se marquen unos límites antes de empezar.

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 Por ejemplo

1. ¿Qué es lo que cubrirá la cuota del proyecto? Tiene que quedar claro cuantas modificaciones se le harán al texto si al cliente no le gusta el trabajo final. En caso de que siga sin gustarle tu redacción, tendrás que saber si el cliente tendrá que pagar una cuota extra por realizar más modificaciones. También tendrías que preguntar si hará falta añadir imágenes. Y preguntarte si tendrás que hacer una investigación a fondo o es un tema con el que estás familiarizado. Todo esto influye en el precio final. 

2. Tendrás que negociar si tienes que enviar el esbozo del texto y/o periódicamente entregar avances del mismo (sobre todo si es un proyecto largo)

3. El cliente tendrá que darte unas pautas a seguir, si no lo hace, asegúrate de que conteste una serie de preguntas

 

Información sobre el proyecto

Cuando los límites estén marcados, y las dos partes estén de acuerdo con el precio y tipo de texto, tendrás que obtener toda la información posible sobre el proyecto. Para conseguirlo, puedes hacer las siguientes preguntas:

1.  ¿A quién va dirigido este texto ?

2. ¿En dónde se va a publicar? De esto dependerá el tipo de narración que se haga

3. ¿Sera un texto formal o informal?

4. ¿Qué quiere conseguir con el texto?

5. ¿Tendrás que incluir estadísticas o estudios publicados? Si es así, tendrás que adjuntar una lista con los links de las páginas que se han utilizado para investigar

6. ¿Habrá que incluir enlaces específicos  para promocionar algún producto?

7. ¿Cuál será la extensión del texto?

8. ¡Super importante! Que no se te olvide preguntar en qué formato tienes que enviar el texto

 

Cambios de opinión

Algunas veces, incluso cuando hayas hecho estas preguntas, el cliente cambiará de opinión cuando le entregues el texto. Da mucha rabia, pero pasa más de lo que piensas.

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Para evitarte disgustos, lo mejor es incluir un precio por modificaciones. Dependiendo del proyecto, yo incluyo de dos a tres modificaciones en el precio, y luego ofrezco un precio por X modificaciones extras. Rara vez llegan a pagar más modificaciones. Si al principio estableciste estos límites, el cliente sabrá que tiene que darte toda la información sobre lo que quiere antes de que vuelvas a hacer otra modificación.

Esto no solo te ahorrará tiempo (y dinero), sino que también le beneficiará al cliente, ya que no tendrá que estar pendiente de ese texto por mucho tiempo y lo podrá publicar en la fecha prevista.

¡Espero que estos pasos te ayuden a ahorrar tiempo y dinero en tu primer proyecto!

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Lo que te sucede cuando vives en diferentes países

Dicen que la magia empieza cuando sales de tu zona de confort – al menos para mí siempre ha sido así. Para mí, salir de mi zona de confort significa ir más allá de mis límites cuando me he establecido en un sitio.

No me gusta sentirme encerrada dentro una rutina establecida. Así que es aquí cuando la alerta salta y empiezo a buscar un nuevo destino. Mucha gente dirá que es por miedo a echar raíces en un sitio en particular; pero para mí no es así. Tengo la fortuna de poder llamar ‘casa’ a dos países, de haber formado amistades en cada sitio al que voy.

Buscar un nuevo destino cuando la monotonía es más grande que lo desconocido, es solo una forma de mantener la aventura viva. Es una forma de saber que pase lo que pase, puedo empezar de cero (nunca lo he tenido que hacer, pero saber que puedo hacerlo es un gran consuelo).

Mudarme a un nuevo sitio me mantiene despierta y creo que nunca he estado tan emocionada como cuando empiezo a planear la ruta hacia nuevos horizontes. Además que gracias a las maravillosas redes sociales siempre puedo estar en contacto con familiares y amigos. Por lo que mudarme a un nuevo sitio no se siente tan lejos.

Vivir en diferentes países tiene increíbles consecuencias – he vivido en 3 países diferentes y quiero pensar que es lo que me ha ayudado a ser la persona que soy ahora. Durante todas estas mudanzas, he podido identificar 4 cosas que siempre pasan cuando vives en otro país – siempre y cuando se ponga un poco de esfuerzo para conocer la cultura local, obviamente. 

 

Conoces otras culturas y aprendes que hay otras formas de hacer las cosas

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Seguramente este es el punto más importante. Vivir en otros países te ayuda a conocer nuevas formas de hacer las cosas, a conocer nuevas culturas.

Aprendes que hay sitios donde la gente desayuna como si no hubiera un mañana y otros donde el desayuno consiste en una taza de té. Aprendes que hay lugares donde dar un abrazo es sinónimo de declararle tu amor a alguien, mientras que en otros países no darlo es una ofensa. 

Vivir en otros países te acerca más al mundo en general al poder llegar a conocer diferentes costumbres y diferentes idiomas. Te conviertes en un experto mediador entre culturas.  

 

Te vuelves más tolerante con las opiniones con las que no concuerdas

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Una vez aprendes que hay diferentes formas de hacer las cosas, te vuelves más tolerante con quien estas en desacuerdo.

Entiendes que cada país tiene prioridades diferentes y formas distintas de hacer política – lo que se refleja en su sociedad, en como se desenvuelven. 

 

Puedes adaptarte mejor a diferentes situaciones al ser más flexible

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Vivir en otros países te ayuda a adaptarte más rápido a nuevas situaciones.

Tus prioridades cambian y tus expectativas se vuelven más flexibles.

Aprendes a desenvolverte con éxito en diferentes ambientes y a vivir bajo diferentes condiciones.

 

Aprendes a vivir con lo necesario

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Este es el punto que más me gusta. Odio acumular cosas, amo deshacerme de objetos/ropa innecesaria.

Cuando te mudas a otro país reorganizas tus prioridades y aprendes que lo esencial cabe en una maleta – o por lo menos se intenta. Tu armario se reduce a lo básico, solo los libros que estás dispuesto a releer o a consultar son los que te acompañarán y un par de utensilios más que hacen tu vida más sencilla – en mi caso la cafetera. Supongo que vivir en diferentes países te vuelve menos consumista; ideal para la cartera. 

 

Ahora solo queda sacar el mapa, desempolvar las maletas ¡y poneros en marcha!

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Cardiff

Bienvenidos a la capital del país donde el dragón duerme. Donde los castillos cuentan historias llenas de magia, donde la gente te da la bienvenida con una sonrisa de oreja a oreja y una calidez que te hace sentir en casa.

Cardiff, a pesar de ser una capital joven, ha sido modernizada en los últimos años. Su población estudiantil y de profesionales de todas partes del mundo, la ha convertido en una ciudad cosmopolita, abierta al turismo y a la gastronomía internacional.

Visitar Cardiff nos da la oportunidad de conocer la cultura galesa al mismo tiempo que vamos conociendo la cocina de diferentes partes del mundo.

Conocer  esta maravillosa ciudad en 24 horas no es fácil, pero no imposible. Para nuestro recorrido necesitaremos un buen par de bambas, cámara de fotos, un chubasquero y mucha energía, ya que la mejor forma de conocer Cardiff es caminando.

La primera parada la haremos en Ramon’s. Aquí podréis disfrutar de un desayuno típico británico en Cathays, un barrio estudiantil cerca del centro. Pero si sois más tradicionales, y no os apetece comenzar el día con el colesterol por las nubes, Ramon’s también tiene una selección de desayunos más ligeros y desayunos americanos. La gran variedad que ofrece este sitio lo convierte en un lugar ideal para ir en grupo. Todos encontraran algo de su agrado, ¡incluso los vegetarianos! Llenos de energía nos dirigiremos a nuestra segunda parada, que mejor forma de bajar el desayuno que caminando por el parque de Roath. Aquí podréis disfrutar de una larga caminata que os hará descubrir los rincones que esconde este parque. Preparad la cámara, y sacad vuestro lado más artista fotografiando el jardín de los placeres (The Pleasure Garden), un jardín lleno de diferentes flores que os hará sentiros dentro de Alicia en el país de las Maravillas.

No os olvidéis de seguir el camino hasta el lago, donde os deleitaréis mirando las diferentes especies de aves que caminan libremente junto a este. Cisnes, patos, gansos… Y si sois amantes de la naturaleza silvestre, podéis visitar el jardín salvaje. Un jardín donde la naturaleza crece libremente, donde no hay reglas que seguir. Un pequeño jardín en el que os podéis perder tranquilamente y disfrutar del contacto directo con la naturaleza.

Caminando en dirección al centro, podéis hacer una parada en el Museo Nacional de Cardiff. La entrada es gratuita. Aquí haréis un recorrido desde el Big Bang hasta los primeros asentamientos de la humanidad. Si os gusta la pintura, la escultura y la fotografía, no os olvidéis de subir a la primera planta. Diferentes salas os harán un viaje histórico a través de pintores locales y exquisitas piezas de arte.

Junto al Museo Nacional, os encontraréis con el ayuntamiento, un edificio construido en 1853 y utilizado por la administración local a partir de 1904. Vale la pena fotografiar el jardín y la fuente que yace delante de este edificio.

Nuestra próxima parada será una calle peatonal, Queen Street, donde podréis encontrar diferentes tiendas y artistas callejeros. Seguimos en dirección al castillo. El castillo de Cardiff esconde unos 2,000 años de historia que podréis descubrir en un solo sitio. Desde los asentamientos romanos, pasando por la época victoriana, hasta la Segunda Guerra Mundial.

Es hora de coger algo para comer, y que mejor sitio que el mercado central para descubrir la gastronomía local al mismo tiempo que visitáis un edificio de estilo victoriano. El mercado de Cardiff ofrece una gran variedad económica de diferentes platos locales. Pero no solo encontraréis una gran variedad de comida, si subís a la primera planta, podréis encontrar vinilos y películas de segunda mano a un precio excelente.

Saliendo por St Mary’s Street podéis bajar hasta la bahía. St Mary’s Street es una de las calles más antiguas de Cardiff, que ha cambiado a lo largo del tiempo como resultado de diferentes inundaciones y el rápido crecimiento de la ciudad. Hoy en día, es una calle llena de energía, con mucha vida nocturna. Os recomiendo visitar las arcadas, ya que aquí encontraréis tiendas de delicatesen y verdaderas obras de arte. Un lugar para los amantes de lo original.

Al llegar a la bahía veréis el Wales Millenium Centre, hogar de la ópera galesa. Aquí podéis entrar y echar un vistazo a la belleza arquitectónica con la que fue construido este edificio. También encontraréis la Asamblea Nacional de Gales, la cuál radica en un edificio de cristal construido en el 2006 con la idea de ofrecer un gobierno más transparente a la ciudad.

El trayecto dura unos 20 minutos y os dejara en el parque de Bute. Este parque perteneció al jardín del castillo y fue nombrado después del tercer marqués de Bute, actualmente se considera el corazón verde de la ciudad.

Para regresar de nuevo al centro de la ciudad hay varios servicios de taxis acuáticos con salidas cada media hora.

Es momento de terminar nuestro paseo con una pinta artesanal. Os recomiendo ir al Urban Tap. Un pub en el centro de la ciudad con una estética underground y una de las mejores cervezas y sidras artesanales que podréis encontrar en la ciudad.

Espero que podáis disfrutar de las maravillas de Cardiff y que os enamoré esta ciudad tanto como me enamoro a mí.