Lo que te sucede cuando vives en diferentes países

Dicen que la magia empieza cuando sales de tu zona de confort – al menos para mí siempre ha sido así. Para mí, salir de mi zona de confort significa ir más allá de mis límites cuando me he establecido en un sitio.

No me gusta sentirme encerrada dentro una rutina establecida. Así que es aquí cuando la alerta salta y empiezo a buscar un nuevo destino. Mucha gente dirá que es por miedo a echar raíces en un sitio en particular; pero para mí no es así. Tengo la fortuna de poder llamar ‘casa’ a dos países, de haber formado amistades en cada sitio al que voy.

Buscar un nuevo destino cuando la monotonía es más grande que lo desconocido, es solo una forma de mantener la aventura viva. Es una forma de saber que pase lo que pase, puedo empezar de cero (nunca lo he tenido que hacer, pero saber que puedo hacerlo es un gran consuelo).

Mudarme a un nuevo sitio me mantiene despierta y creo que nunca he estado tan emocionada como cuando empiezo a planear la ruta hacia nuevos horizontes. Además que gracias a las maravillosas redes sociales siempre puedo estar en contacto con familiares y amigos. Por lo que mudarme a un nuevo sitio no se siente tan lejos.

Vivir en diferentes países tiene increíbles consecuencias – he vivido en 3 países diferentes y quiero pensar que es lo que me ha ayudado a ser la persona que soy ahora. Durante todas estas mudanzas, he podido identificar 4 cosas que siempre pasan cuando vives en otro país – siempre y cuando se ponga un poco de esfuerzo para conocer la cultura local, obviamente. 

 

Conoces otras culturas y aprendes que hay otras formas de hacer las cosas

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Seguramente este es el punto más importante. Vivir en otros países te ayuda a conocer nuevas formas de hacer las cosas, a conocer nuevas culturas.

Aprendes que hay sitios donde la gente desayuna como si no hubiera un mañana y otros donde el desayuno consiste en una taza de té. Aprendes que hay lugares donde dar un abrazo es sinónimo de declararle tu amor a alguien, mientras que en otros países no darlo es una ofensa. 

Vivir en otros países te acerca más al mundo en general al poder llegar a conocer diferentes costumbres y diferentes idiomas. Te conviertes en un experto mediador entre culturas.  

 

Te vuelves más tolerante con las opiniones con las que no concuerdas

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Una vez aprendes que hay diferentes formas de hacer las cosas, te vuelves más tolerante con quien estas en desacuerdo.

Entiendes que cada país tiene prioridades diferentes y formas distintas de hacer política – lo que se refleja en su sociedad, en como se desenvuelven. 

 

Puedes adaptarte mejor a diferentes situaciones al ser más flexible

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Vivir en otros países te ayuda a adaptarte más rápido a nuevas situaciones.

Tus prioridades cambian y tus expectativas se vuelven más flexibles.

Aprendes a desenvolverte con éxito en diferentes ambientes y a vivir bajo diferentes condiciones.

 

Aprendes a vivir con lo necesario

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Este es el punto que más me gusta. Odio acumular cosas, amo deshacerme de objetos/ropa innecesaria.

Cuando te mudas a otro país reorganizas tus prioridades y aprendes que lo esencial cabe en una maleta – o por lo menos se intenta. Tu armario se reduce a lo básico, solo los libros que estás dispuesto a releer o a consultar son los que te acompañarán y un par de utensilios más que hacen tu vida más sencilla – en mi caso la cafetera. Supongo que vivir en diferentes países te vuelve menos consumista; ideal para la cartera. 

 

Ahora solo queda sacar el mapa, desempolvar las maletas ¡y poneros en marcha!

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